Newsletter #83 - Diciembre 2018

Autorregulación en la publicidad de alimentos y bebidas dirigida a niños

Por Fernando Hofmann, presidente del CONARP, para la Revista Mercado.

En un marco social donde el desarrollo sustentable se considera un requisito casi indispensable en los mercados, es habitual que las empresas adopten proactivamente medidas para contribuir al desarrollo positivo de la comunidad en la cual ejercen su actividad. Dentro de la profesión publicitaria, uno de los formatos más implementados a nivel mundial es la práctica de la autorregulación, entendida como el ejercicio responsable de la libertad de expresión comercial.

Es de público conocimiento que por naturaleza la publicidad busca transmitir información útil y relevante en beneficio de la marca anunciante, utilizando un lenguaje propio que incluye recursos creativos para persuadir y a veces entretener. Si bien el consumidor actual conoce las características del discurso publicitario, cuando se trata de público infantil los recaudos deben ajustarse al máximo, teniendo en cuenta su posible nivel de credulidad o ingenuidad ante la falta de experiencia, en particular, los menores de 12 años.

Todos los códigos de autorregulación incluyen como uno de sus principios fundamentales la protección al menor, presentándose en tal sentido guías sobre contenidos acordes a la edad del destinatario, evitando el riesgo de provocar lecturas no deseadas o ejemplos que pudieran generar posibles impactos negativos.

Si bien esto es aplicable a todas las industrias, en el caso del mercado de alimentos y bebidas adquiere particular relevancia, considerando que estamos hablando de una persona en pleno desarrollo físico y mental. Existe abundante información científica, tanto local como internacional, referida a los beneficios de mantener una alimentación equilibrada y saludable, y es clave evaluar el potencial impacto que puede tener la publicidad en menores de edad, siendo el eslabón de una cadena compleja mucho más amplia que también involucra educación en diferentes ámbitos e implementación de políticas públicas.

Alineada con las nuevas tendencias y exigencias sociales, la industria privada ha establecido pledges globales para fomentar estilos de alimentación saludable en niños, evitando publicitar productos con alto contenido de grasa, azúcar o sal (internacionalmente denominados HFSS), y proponiendo en su lugar productos con mayor valor nutricional, de acuerdo a los parámetros establecidos por autoridades y especialistas. Esta iniciativa ya cuenta con un amplio desarrollo en la comunidad europea y otros países industrializados (como Children’s Food and Beverage Advertising Initiative), mientras que en algunos lugares de Latinoamérica también ya se han adoptado medidas en similar sentido.

En nuestro país, en 2016 se revisaron las Guías Alimentarias para la Población Argentina, bajo la coordinación del Ministerio de Salud de la Nación y con la participación de diversas entidades profesionales y universidades, contando de esta manera con un compendio de recomendaciones de carácter científico en línea con la situación actual.

Tomando este documento como uno de los principales puntos de referencia, desde el lado de la industria local de alimentos y bebidas, recientemente, se reforzó el compromiso con la promoción de hábitos de vida saludable y la protección al menor, a través de una presentación realizada por la Cámara Argentina de Anunciantes (CAA) y la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL), con asistencia de las empresas adherentes: Arcor, Bimbo, Baggio, Grupo Cepas, Coca Cola, Danone, Ferrero, Mastellone Hnos., Molinos, Mondelez International, Nestlé, Pepsico y Unilever.

De esta manera, las compañías podrán publicitar aquellos alimentos que cumplan con los criterios nutricionales acordes con su categoría de producto (teniendo en cuenta valores límite de sodio, grasas y azúcares) y que no superen las 200 kcal por porción individualmente envasada. El plan de acción prevé un plazo de adecuación de 12 meses, incluyendo la realización de una auditoría externa con el fin de asegurar el grado de cumplimiento.

El Código de Ética del Consejo de Autorregulación Publicitaria (CONARP), que incluye como anexo supletorio el código de autorregulación de alimentos y bebidas, entre otras industrias, promueve una comunicación comercial legal, veraz, honesta, decente y digna de confianza, con el fin de preservar la credibilidad de la Publicidad.

Confiamos en que este paso sumará otro grano de arena al trabajo conjunto del sector privado y público para fomentar estilos de vida y hábitos saludables de alimentación de la sociedad en general, brindando un adicional en lo relativo a la buena educación nutricional de las generaciones futuras. De esta manera, el compromiso profesional por la práctica proactiva de la autorregulación publicitaria pone en evidencia que puede beneficiar no sólo a las marcas e industrias que la implementan, sino que también permite generar acciones concretas sobre cuestiones de interés y evolución social.

Fuente: Mercado – El libro blanco de la RSE – noviembre 2018

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